¡Háblame bonito! La razón de usar un lenguaje afectivo con los peques.

La mayoría de los adultos no ponemos atención a lo que los niños nos piden sin pedir, sonará un tanto extraño lo que estoy diciendo, sin embargo, cabe destacar que es bueno hablarles siempre con amor pero no por eso negarles la verdad, hay que tener mayor tacto para decirles las cosas pero siempre con la suficiente fuerza para hacerles creer en ellos mismos, además de hacerlos comprender que todo lo que se proponen lo pueden lograr; en algunas ocasiones a base de sacrificio pero siempre con la mejor disposición de hacer las cosas con paciencia y nunca con temor. Otras veces debemos también enseñar a los niños las diferencias que hay al expresar nuestros sentimientos para que puedan ir despertando al mundo real, donde todo es una lucha constante.
Algunos psicólogos hacen referencia a que desde que hemos sido procreados iniciamos a conocer las distintas emociones, puesto que al experimentar la madre diferentes sentimientos, el feto aun no los entiende pero ya  los siente también. Una explicación a estos hechos son los que nos dice la psicóloga Vivette Glover, quien nos dice que durante los nueve meses de gestación aunque parezca increíble, el feto es mucho más sensible de lo que creemos pues es bien sabido que el líquido amniótico es uno de los mejores conductores de sonido y aunque el producto aun no comprende el lenguaje, la sensibilidad está dentro de él y en muchas ocasiones el simple tono de las palabras hacen que se perciban las emisiones.



“Es más fácil educar niños fuertes que reparar adultos rotos” –Frederick

Uno de los más reconocidos obstetras franceses, el doctor Michel Odent, ha hecho la observación de que es igualmente importante que una mujer embarazada se preocupe por sus citas médicas como por sus emociones, pues al momento de nacer el bebé, se establece un vínculo especial con la voz de la madre.

Para los niños de 2,3 o 5 años es muy importante mantener una constante estimulación de afecto y no tanto de las cuestiones materiales, pues en muchas ocasiones brindarles seguridad y confianza, hará que estos niños crezcan emocionalmente maduros, puesto que su cerebro ira llenando expectativas que llegado el momento deberá cubrir, por ejemplo: al llegar a la adolescencia o a la edad adulta, se manifestará adecuadamente y por este motivo hay que meditarlo desde tiempos tempranos.

Háblame bonito, háblame sin hacerme daño

Hablarle a los niños nunca ha sido exclusividad de los padres pues todos en algún momento de nuestra vida nos hemos ligado en  alguna conversación con pequeños, sin embargo, debemos tener tacto al hablar pues en muchas ocasiones podemos decir palabras que lastiman sin querer hacerlo, pues suele ocurrir que en cierto momento perdamos la noción de lo que estamos expresando o, esto se termina malinterpretando cuando no lo hacemos de manera correcta. Recuerda que sus mentes son muy manipulables y son mucho más flexibles en ellos.




“Educar la mente sin educar el corazón no es educar en absoluto” -Aristóteles-

En muchas ocasiones decimos palabras que pueden marcar para siempre a los niños, ocasionando en ellos altos estados de estrés, manipularlos psicológicamente e incluso llevarlos a la depresión, es muy importante evitarles malos ratos cuando les decimos palabras como: "nunca puedes hacer algo bien", "siempre tengo que decirte las cosas dos veces", "ahorita no tengo tiempo para ti", si hemos usado algunas de estas frases, ¡alerta! porque no sabemos el daño que hemos ocasionado, en cambio sí usamos palabras o frases motivadoras con los niños, propiciamos que tengan actitudes positivas y de compromiso tanto para ellos como para con los demás.

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Hay algo muy cierto y al mismo tiempo lamentable, pues no todos los padres tienen la habilidad de usar su lenguaje afectivo y emocional pues, por lo general es más fácil decir palabras agresivas que hablar "bonito", ya que para muchos es complicado conectar nuestros sentidos intuitivos, tener fuerza de voluntad para expresarnos, paciencia y dedicarle todo el tiempo que se requiera. Para lograrlo es necesario primero haber sanado las heridas del pasado y que tal vez algún adulto les ocasionó. Ahora es el turno de ser padres dignos, respetuosos y ser ejemplo para esos niños que requieren de seguridad e inteligencia emocional suficiente para identificar las adversidades y autoestima para lograr sus objetivos.
Las claves de la comunicación afectiva con los niños

Suele pasar en algunos adultos que abusan del esfuerzo positivo hasta el grado de lograr que pierda todo su valor. Los niños son tan inteligentes que con facilidad saben distinguir la falta de interés de la autenticidad. –Está muy bonito ese dibujo-, dice un padre sin mirar el cuaderno de su hijo, inmediatamente el niño se centra en su actitud, quien aunque no lo ha lastimado con sus palabras, si lo ha hecho con su indiferencia y desinterés. Los padres deben detenerse, atender y sobre todo, saber conectarse con sus hijos. Se debe aprender a conectar la mente, las emociones y el cerebro de nuestros pequeños.



Principios para conectar con los niños mediante el lenguaje emocional

Estas sencillas estrategias te serán de gran utilidad, no dudes en ponerlas en práctica:
-Escucha a tus hijos con atención, demuéstrales que cada palabra que sale de su boca tiene significado para ti.
-Pronuncia su nombre con afecto y evita el gritarle constantemente.
-Evita los discursos largos, ellos aún no logran captar mensajes tan extensos, fácilmente se distraen.
-Las advertencias nunca funcionan, recurre a otros métodos.
-Dialoga con ellos y dedícales tiempo de calidad, ellos te lo agradecerán.
-Lo más importante, hazles saber cuan importantes son para ti y cuanto los amas.


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Fuente: lamenteesmaravillosa


Vía: www.porquenosemeocurrio.com
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